Tipos de frenillo lingual y sus diferencias
El frenillo lingual es una pequeña banda de tejido que conecta la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Aunque todos tenemos esta estructura, su forma, longitud y posición pueden variar de una persona a otra.
Pero ¿sabías que existen diferentes tipos de frenillo lingual? Algunos pueden limitar los movimientos de la lengua y provocar dificultades en determinadas funciones, mientras que otros no ocasionan ningún problema. ¡Te explicamos cómo se clasifican y cuándo es necesario prestarles atención!
¿Qué es el frenillo lingual y cuándo puede causar problemas?
El frenillo lingual forma parte de la anatomía normal de la boca y ayuda a conectar la lengua con los tejidos situados debajo de ella. Su aspecto puede variar sin que esto implique necesariamente una alteración. Sin embargo, cuando restringe los movimientos de la lengua, hablamos de anquiloglosia, una condición que puede dificultar algunas funciones orales.
Dependiendo de la edad y del grado de limitación, pueden aparecer dificultades durante la lactancia, al realizar determinados movimientos linguales o, en algunos casos, al articular ciertos sonidos. Por eso, para determinar si existe un problema no basta con observar la longitud o el aspecto del frenillo: también es necesario comprobar cómo se mueve la lengua.
Conoce los cuatro tipos de frenillo lingual
Una de las clasificaciones más conocidas es la de Coryllos, que distingue cuatro tipos según las características anatómicas y la zona de inserción del frenillo.
Frenillo lingual tipo 1
El frenillo lingual tipo 1 se caracteriza por una inserción muy próxima a la punta de la lengua, por lo que suele ser fácilmente visible al levantarla.
Cuando restringe su movilidad, puede hacer que la punta adopte una forma similar a un corazón al intentar sacarla o elevarla.

Frenillo lingual tipo 2
En el frenillo tipo 2, la inserción se encuentra ligeramente más alejada de la punta de la lengua, aunque continúa situada en una zona anterior.
También suele ser visible y, dependiendo de sus características, puede limitar movimientos como elevar la lengua hacia el paladar o extenderla fuera de la boca.

Frenillo lingual tipo 3
El frenillo tipo 3 presenta una inserción más posterior, hacia la zona media de la cara inferior de la lengua.
En estos casos, la restricción puede resultar menos evidente a simple vista. Por ello, además de observar el frenillo, es importante valorar si la lengua puede elevarse y desplazarse con normalidad.

Frenillo lingual tipo 4
El frenillo tipo 4 se describe como una inserción muy posterior o poco visible, que en algunas clasificaciones puede encontrarse bajo la mucosa. Esto hace que su identificación mediante una simple observación resulte más difícil. Sin embargo, un frenillo poco visible no significa necesariamente que exista una limitación funcional.
De hecho, la clasificación anatómica por sí sola no permite determinar la gravedad de una posible anquiloglosia ni establecer la necesidad de tratamiento.

Problemas que puede provocar un frenillo lingual corto
No todos los tipos de frenillo lingual corto ocasionan las mismas dificultades. Las consecuencias dependen principalmente de cuánto se vea afectada la movilidad de la lengua y de las funciones que deba realizar.
Entre las posibles manifestaciones encontramos:
- Dificultades durante la lactancia: en algunos bebés, una restricción significativa puede interferir en el agarre al pecho o en la transferencia de leche.
- Limitaciones de movimiento: puede resultar difícil elevar la lengua, sacarla o desplazarla hacia los lados.
- Problemas de articulación: algunas personas pueden presentar dificultades para pronunciar determinados sonidos que requieren movimientos precisos de la lengua.
- Dificultades en ciertas funciones orales: una movilidad limitada puede interferir en acciones como retirar restos de alimentos de algunas zonas de la boca.
Es importante aclarar que estas manifestaciones no aparecen en todos los casos y que también pueden tener otras causas.
¿El frenillo tipo 4 puede provocar problemas del habla?
Una de las dudas más habituales es si el frenillo tipo 4 puede provocar problemas del habla, especialmente durante la infancia.
Aunque una restricción importante de la movilidad lingual puede influir en la articulación de determinados sonidos, no se puede establecer una relación directa entre el tipo de frenillo y la aparición de dificultades del habla.
Además, no todos los problemas de pronunciación están relacionados con el frenillo lingual.
Por este motivo, cuando existen dificultades para articular determinados sonidos, es importante realizar una valoración individual y, cuando corresponda, contar también con la evaluación de un profesional de logopedia.
¿Cuándo es necesario tratarlo?
Tener un frenillo corto o pertenecer a una determinada clasificación no significa que sea necesario intervenir.
El tratamiento se valora cuando existe una limitación funcional que provoca dificultades relevantes. En el caso de los bebés, por ejemplo, es importante estudiar los problemas de alimentación y descartar otras posibles causas antes de plantear una intervención.
Cuando está indicado, uno de los procedimientos que pueden utilizarse es la frenotomía, que consiste en liberar el frenillo para mejorar la movilidad lingual. Sin embargo, no todas las personas necesitan cirugía. En algunos casos puede ser suficiente realizar un seguimiento o recurrir a otras medidas de apoyo según las dificultades detectadas.
En definitiva, más allá de identificar los diferentes tipos de frenillo lingual, lo importante es comprobar si esta estructura permite que la lengua realice sus funciones correctamente.
Si tienes dudas sobre el frenillo lingual o has observado alguna limitación en sus movimientos, en Riosdent podemos ayudarte a valorar tu caso y determinar si es necesario realizar algún tratamiento.
